Helado

Alexander Zelikov/TASS

En esta cadena hay una selección de combinaciones inesperadas y sabores exóticos verdaderamente rica – frambuesa y granada, mora y frambuesa, fresa y plátano, kiwi y fresa, mango, pera en caramelo, jarabe de arce con nuez, guinda en yogur, plátano en chocolate, bubble gum, guayaba, manzana verde, tarta de queso, mojito, pomelo rosado, chocolate y grand toffee.

Además de un cono con bolas de helado se puede pedir diferentes jarabes adicionales (junto con los de café y caramelo hay algunios exóticos: blue curaçao, granada o jarabe de arce) y polvos – a partir de diferentes nueces trituradas hasta gragea de chocolate y mermelada.

Alexander Zelikov/TASS

Este café es una oda al helado, batidos, zumos naturales, limonadas, parfait, chocolate caliente y otras cosas dulces fluidas. En calidad de helado aquí ofrecen yogur congelado "sano": con galletas, vainilla, fresa, mango y chocolate. Algunos con más multicapas :son parfait con bio-muesli gratinados con miel, frutas frescas y bayas – de bosque o tropicales, y con chocolate – copos, cereales, galletas Oreo y yogur de chocolate.

A distinción de muchos otros cafés con yogur congelado, aquí lo mezclan con mucho cuidado y él permanece muy suave, sin cristales de hielo adentro. Al programa refrescante se añaden los batidos – con frutas tropicales, bayas y un éxito de ventas – con fresa y plátano. Para batidos convienen gofres belgas caseros: con queso cremoso y rellenos, a partir de los de bayas hasta no dulces (por ejemplo, con jamón y queso).

Nikolay Galkin/TASS

El GUM (o las Tiendas Principales Universales) es la tienda principal de Moscú, un lugar de peregrinación para los turistas de todos los tiempos. El comercio centralizado tenía lugar aquí aún en la edad media, y sólo en el siglo XVIII por orden de Catalina II en vez del mercado decidieron construir filas comerciales alineadas de estilo clásico. Del asunto se encargó el arquitecto Giacomo Quarenghi (el autor del Palacio de Pávlovsk y el Instituto Smolny de San Petersburgo), pero la construcción del edificio según su proyecto no fue acabada. Después del incendio de Moscú en 1812 la construcción del edificio fue encargada a Joseph Bové (el Teatro Bolshói, el Manezh y el Arco de Triunfo), pero su obra rápidamente se quedó anticuada y se deterioró. El edificio de hoy de las Filas Comerciales Superiores,   GUM como antes lo nombraban, fue construido en 1893 por Alexander Pomerantsev, un arquitecto innovador. Resultó un pasaje clásico del estilo pseudo-ruso, las filas comerciales de esta forma fueron populares en la Europa del siglo XIX. Al trabajo en los únicos arcos de vidrio Pomerantsev atrajo a Vladimir Shújov, un gran ingeniero, inventor de bóvedas y diferentes estructuras de hiperboloide, incluyendo la famosa torre Shújov en la calle Shabolovskaya. Shújov construyó el techo enorme de 800 toneladas, que brilla en el sol y parece ingrávido.

En el 2012 en el sótano de las filas comerciales después de la restauración duradera fue inaugurado el Lavabo Histórico – un espacio que se parece a una habitación en la hacienda de un noble. El lavabo no funcionaba desde los tiempos de la revolución, fue cerrado por los bolcheviques confusos del lujo tan inapropiado. También dicen que por primera vez en la historia del comercio soviético en el GUM fue introducido el libro de quejas y sugerencias, pero no hay ninguna evidencia confiable.

Ahora la tienda se ha convertido en un lugar de pasatiempos para los ciudadanos. En el tercer piso hay varios cafés y un cine. En el GUM venden helados deliciosos, los suelen comer cerca de la fuente situada en el centro de la tienda, allí también van a citas.

EL helado clásico, conocido por cualquier moscovita desde la infancia, por supuesto, se vende en el GUM. Lo comenzaron a vender en los almacenes ya el 3 de julio de 1954. En el sótano de la tienda abrieron un taller especial para la producción del helado, donde al principio sólo hacían helado de crema y helado de crema quemada, y más tarde comenzaron a preparar otras variedades. El taller funciona hasta hoy día, y su personal cuidadosamente guarda y las recetas, y los secretos de este helado legendario en copa de gofre.

Antes, en las líneas del GUM habían vendedoras elegantes con carretillas llenas de copas de gofre crujientes con sabores tradicionales: crema, crema quemada, crema con chispas de chocolate, chocolate y melón. Ahora han aparecido estancos grandes, y la selección se ha ampliado: además de los clásicos, hay cereza, pistacho y eskimo en paleta y en hoja fina. Y siempre hay colas, incluso en invierno.

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El Tim&Tim Ice Cream es una fábrica de helados extremadamente experimentalTodo se prepara de ingredientes naturales: por ejemplo, la crema de limón aquí es verdaderamente vigorizante, y en él se siente una gran cantidad de cáscara de limón, no del aromatizante. El sorbete de limoncito, eucalipto y espinacas es exótico, picante y fuerte, pero es lo mejor posible para el calor. El helado de mora y lavanda es aromático y delicado. El de romero con calamansí es el más vivo – de color azul saturado.

En el Tim&Tim Ice Cream hay también un helado negro que le gusta a todos por su fotogenia, de complejo sabor, con una composición secreta –el único hecho relevado es  que contiene vainilla. Si parece demasiado radical, se puede restringirse a barquillos de helado negro – su sabor no es diferente de los habituales.

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En el Amore aprecian las tradiciones, y por lo tanto preparan sólo gelato italiano verdadero de productos naturales según las recetas antiguas. En ninguno de los helados aquí se añaden colorantes o aromatizantes – sólo bayas, crema y leche. Los sabores aquí son tan diversos que se desbandan los ojos: hay helado con pistachos de Sicilia, con el chocolate más negro, con caramelo y sal del mar, de cacahuetes, menta, con avellanas y de vainilla (con vainilla de Madagascar, específicamente aromático) y de mango. También hay stracciatella italiana clásica con trocitos de chocolate.

Entre sorbetes hay uno de hipofaes suave, de frambuesa y, por supuesto, de chocolate negro con naranja. Para los que prefieren los sabores muy ácidos y frescos, hay sorbete de fruta de la pasión. 

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Con la llegada del verano la cadena de panadería-confitería el Panecillo pone en las calles sus carretillas divertidas con helado (en el café el helado se vende siempre). En el Panecillo se puede pedir una o algunas bolas en cono de gofre o copa de cartón, pero en cono es más sabroso: no es demasiado dulce, aunque es de azúcar, cruje agradable y matiza los sabores de los sorbetes, un poco amargos.

Hay recetas clásicas – vainilla, chocolate, café, pistacho, con nueces y caramelo, con un nombre obvio- sneakers, con ron y pasas de uva – y sorbetes de bayas (estos refrescan en el calor particularmente bien): grosellero negro, mango, litchis con fruta de la pasión, guinda y frambuesa. Cuando hace mucho calor la selección siempre se expande, aparecen plátano, té verde con menta o canela.

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El mombre completo del café es "Alteza de té. Casa de té y helado", aquí se puede comprar y degustar no sólo diferentes variedades de té, sino también el helado más exótico de la ciudad.

Sorbete de zumo de abedul "Vampiro de abedul" con arándanos y ramitas de junípero, helado de crema de té con moras y piñones, helado de crema "Tres nueces", sorbete a kvas blanco con miel de castaño, jengibre y semillas de lino.

Muchas variedades se las preparan con té, por ejemplo, "Helado de crema Poddubny. Trufa y pu-erh exquisito" o sorbete "Gérmenes de trigo" – con té verde, gérmenes y hierba de trigo. En el menú hay casi 100 variedades, y casi cada semana aparece una nueva.

Con el resto de las posiciones en el menú también todo está muy bien: para el té sirven trufas, galletas diversas, y hojuelas aquí son de lavanda con vaccinios o de rosa con rosa y arándanos.

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Un veterano en el mundo de la producción mundial del helado, el Baskin Robbins es una larga línea de vasijas: en total aquí son más de 40 tipos de helados. Y junto con todos los rellenos, adiciones y polvos se pone más de cincuenta.

Tiramisú, higo dulce, limón con crema cocida, almendra-pistacho, tostado francés, caramelo salado, coco con piña, praliné, pecán retro – todos muy vivos y saturados. Hay variedades por el nombre de los cuales no es fácil adivinar qué son: "Corazón del caballero", por ejemplo, es de crema con capa de guinda, "El confite más favorito" es con capa de caramelo y cacahuete con chocolate, "El pájaro de la felicidad" es de guinda con pasta de fruta al aire y "La nuez de béisbol" es con cajú y capa de frambuesa.

Alexander Zelikov/TASS

El helado en el Ice Cream Lab se vende en forma no propia de helado: en tarrinas de vidrio regordetes ordenadas que parecen parecen más bien  tarrinas de yogur. Por lo demás también hay bolas habituales. No obstante en estas tarrinas hay sabores muy diversos: vainilla, guinda en chocolate, halva cremosa, plátano, fresas con crema, sorbete de hipofaes con peras, sorbete de limón con miel, requesón de frambuesa, y sorbete de grosellero negro y plátano.

Aparte hay helado sin azúcar, especialmente conveniente para los que no les gustan los dulces o que tratan de adelgazar: sorbetes de chocolate y limón a base de miel. Su sabor no es nada diferente y aún son más sabrosos que el clásico de azúcar. Para los veganos hay helado con el sabor de halva con leche de almendra. Allí mismo hay un laboratorio para visitantes, donde durante unos talleres se puede aprender a hacer su propio helado de casi cualquier sabor – a los niños esta atracción les gusta mucho.

El auténtico helado italiano en un pequeño café acogedor lo hace Giuseppe Viani, el dueño del local, un verdadero heladero italiano, que explica con mucho gusto a todos los interesados los pormenores de la producción de helado de crema y sorbetes. El menú es grande, verdadero como en Italia, y cada día anuncian los sabores del día: helado con chocolate amargo, helado de crema, mango, yogur, caramelo, bayas de bosque, menta, frambuesa, melón, y – sorpresa! – zanahoria.  Con el helado viene un excelente café italiano y brioches deliciosos. Apesar del helado, aquí propagan todo lo italiano: aún hay un club de lenguaje hablado, donde todos los interesados pueden practicar el italiano y mejorar sus habilidades. También hay una pequeña especiería con confites, té y aceite de oliva: todo es un poco caro, pero lindo.

El parque Gorki en la época de su renovación decidió restaurar la buena tradición de su propio helado. Ahora en todo el territorio hay los quioscos blancos con el nombre "Helado", donde venden copas y eskimo pie a palo en un empaque un poco nostálgico.

En total, en el parque Gorki hay ocho tipos del helado de marca. En el parque lo aprecian tanto, que hicieron insignias, imanes y forros para pasaporte con sus imagenes – se puede comprar todo esto en los puestos de souvenirs. Y en la tienda web se puede comprar una copia de la copa de gofre hecha de porcelana, que parece tan natural que uno en seguida quiere darle un mordisco.