Cafeterías y pastelerías

Alexander Zelikov/TASS

En la cadena de restaurantes Cafemania siempre todo es de alta calidad: café (por espresso, piccolo y flat white responden los baristas que personalmente viajan por todo el mundo y seleccionan las mejores marcas de café) y desayunos – kartoffelpuffer se sirve aquí con salmón y verduras, también hay quesadillas de vainilla, salchichas a la parrilla, hojuelas con requesón, gacha de mijo limpio con calabaza.

Para el almuerzo aquí vienen empresarios atrafagados y piden chuletón, filete con quinoa, ternera con rebozuelos, chipirón con verduras al horno, carne de ciervo con collibrábano, sopa de esturión o croquetas de cangrejo con arroz salvaje. Los fines de semana los frecuentadores cambian sus trajes serios por suéteres y vienen al brunch con sus esposas e hijos. En el menú para niños sin duda hay croquetas sanas de pavo, hamburguesa Mickey Mouse y hojuelas con leche condensada. Y para las esposas hay licuados de tomate y cilantro y yogur con granola, jarabe de arce y bayas.

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La cadena de cafeterías Double B fue abierta por verdaderos l perfeccionistas del mundo del café. Los baristas (ganadores de muchos concursos internacionales) personalmente visitan las plantaciones y controlan todas las fases de la producción, desde el cultivo y la recogida del café hasta el tostado y el molido. La selección del café incluye sólo las variedades mejores. Cualquier  grano de los cuales preparan la bebida se puede comprar a peso. Aquí saben muchos métodos de preparación del café: uno de las variedades más preferidas es el "café lento" hecho por los métodos chemex, aeropress y hario. Hay también latte y americano habituales: agrios clásicos o con jarabes diferentes. Además del café no hay nada. A veces aparecen barritas nutritivas y cereales, pero no muy a menudo – el café aquí es el personaje principal.

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En la patria de la cadena omnipresente Starbucks bromean que existe incluso en el cosmos. Las cafeterías americanas se habituaron en Moscú también – aunque el café aquí es de calidad media, pero hay muchos derivados dulces: macchiato de caramelo, moca de menta, latte de alfajor de jengibre cubiertos con una gorra de crema batida.

Como acompañamiento al café se puede pedir dulces: tarta "El chocolate triple", tartas de queso (con frambuesa y chocolate blanco) y danesas con bayas y crema cocida. Por la mañana sirven muffins de arándanos y granola: una porción abundante de yogur con muesli y salsa de bayas. Como una alternativa sana se puede tomar las galletas finas holandesas con caramelo o ensalada de frutas.

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Para unirse a las obras maestras gastronómicas de Damien Piscioneri no es necesario gastar tiempo en el café Pushkin "grande" – es bastante echar una ojeada a la pastelería. La bollería se hace según las recetas mejores y probadas: canutillos, tarta Praga, merengues de limón, milhojas, tarta de miel, napoleón – vale la pena probarlo todo. Mejor pedir un surtido para degustación. 

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Las hojuelas faustosas vaporosas con arándanos, huevos escalfados abundantes con espárragos y pecorino, escudillas gigantes de gacha, fresa caliente y plátano, pan tostado con miel, queso Philadelphia, plátano y vaccinios – al entrar en el I Love Cake hay que estar listos para porciones grandes. Los desayunos aquí se sirven todo el día, así que pueden comer muy bien y los tempraneros, y los trasnochadores. En el menú del almuerzo hay ensaladas y sándwiches, no menos grandes y abundantes: con pollo y piñónes, con salmón al horno y aguacate o con jamón de Parma, mozzarella y pesto.

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La cadena Max Brenner fue creada por los chocolateros israelíes y se extendió rápidamente por todo el mundo, no obstante de alguna manera excluyendo Europa. El café Max Brenner en Rusia es el primero en el continente, la calidad aquí no desmerece en comparición con otros locales de la cadena: el menú contiene unas docenas de tipos de chocolate y sus derivados. Los que están a dieta, mejor pasen este lugar de largo, pero para los niños y dulceros aquí hay plena libertad: gofres con chocolate, helado y frutas, hojuelas con chocolate y mantequilla de cacahuete, chocolate caliente y chocoteles (unos de los más deliciosos son con caramelo salado y Oreo), pastel de chocolate fundido e incluso pizza con chocolate y bayas. Hay, sin embargo, una sección concisa de desayunos, donde en vez del pan habitual hay gofres.

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Las panaderías Wolkonsky donde todo está hecho al estilo francés, aparecieron en Moscú en 2005 – la cadena fue creada por los parisinos Stéphanie y Alexander Garese. Cruasánes frescos, baguetes crujientes, canutillos (especialmente de pistachio) aquí de verdad están preparados a un alto nivel. Las panaderías siempre amplían el menu: introduciendo bebidas detoxicantes o revaluando los desayunos y añadiendo allí un panecillo rico y abundante con huevo, bacon, jamón y verduras, así como ensalada de gérmenes de soja. Además de esto funciona la cadena sucursal "Wolkonsky cerca de la casa". Estos cafés son más pequeños, sus menús son más cortos, pero es posible tomar corriendo un café con cruasán de almendra y estar seguro que va a ser tan sabroso como en el "hermano mayor".

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La cadena de cafeterías Coffee Bean se abrió en Moscú hace 20 años, una de las primeras, y aún en aquel tiempo, mucho antes de la aparición de la ley antitabaco, en las salas se prohibía fumar – para no interrumpir el sabor del café.

Los visitantes son más bien amigos que clientes: muchos vienen aquí con un portátil para todo el día, y los baristas, queya  han aprendido sus gustos, sirven americanos con galletas enormes. Las galletas son muy diversas: de avena, cacahuete, biscotti, doble con chocolate blanco y negro. Y si quereis comer más abundante, podeis pedir strudel con espinaca o pollo o quiche con salmón o tomates y mozzarella.

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La variedad de helados en la cadena de estas gelaterías es como en Italia: durante el año se puede probar 57 variedades de gelato y una docena de sorbetes. Las variedades cambian dependiendo de la temporada y disponibilidad de los ingredientes, y Sergio, el heladero vigoroso, el campeón del mundo en helado que fue invitado desde San Gimignano, inventa algunas nuevas sobre la marcha.

Las variedades tienen nombres de ciudades turísticas populares: Moscú es helado de crema y Palermo es sorbete de limón. Alos amantes del dulce les dan un cono de gofre con bolas amontonadas: se lo puede llevar consigo o comérelo sin prisa sentado a la mesa pidiendo más café.

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En el Granvillano lo todo está puesto a lo grande , al estilo italiano. El chef-barista en cuyo honor la cafetería lleva su nombre es Andrea Granvillano. Trabaja como barista ya más de 15 años y ahora trata de enseñar a los moscovitas la cultura del café italiano. Al igual que en Italia, aquí te miran a lo zaino si pides un capuchino después del mediodía y tratan de explicar que por la tarde se toma sólo espresso con un vaso de agua.

Además del café, hay una biblioteca extensa para bookсrossing, Internet de alta velocidad (que hace el café un buen coworking), lecciones y talleres – sobre todo del café. A pesar de esto en el Granvillano Caffè se puede comprar regalos excelentes: café de diferentes variedades, galletas de café en forma de granos de café y chips de chocolate con sabor a café en bolsas elegantes y con cintas.