Diversión y entretenimiento

Anatoliy Medved/TASS

Niños y adultos miran con entusiasmo la maqueta de 800 m. cuadrados de extensión.  La maqueta creada por iniciativa de los organizadores es temporal: muchas de las escenas representadas como el Kremlin, el cosmódromo de Plesetsk o el Kizhi son reconocibles, pero la mayoría de las escenas como pueblos con campesinos, excavaciones arqueológicas o incluso un club de baile  podrían darse en cualquier lugar. Cada 15 minutos cae la noche desde el este al oeste. Entonces es cuando se encienden los faros de los coches y trenes que continúan su marcha por las carreteras.  Los visitantes pueden incluso presionar los botones para accionar algunos mecanismos de la maqueta como por ejemplo poner a los leñadores en Siberia a coger leña o subir a los esquiadores a las montañas con el teleférico en Sochi. 


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Nada más entrar a a este museo, los adultos pierden todos los derechos y son los niños los que, en cambio, los reciben. A cada niño se le hace entrega de un pasaporte y algo de dinero (no real) para que lo invierta correctamente en autoformación. Para ello, el niño tiene que elegir la profesión que más le llene y pagar para pasar una prueba de aprendizaje. Después se le enviará al trabajo con el fin de que piense sobre su futuro profesional y aprenda a gastar el dinero con conocimiento. Hay muchas profesiones donde escoger, y se puede también cambiar con el fin de entender el trabajo específico del cartero, médico, mecánico, piloto, vendedor o granjero. Pese a la realidad, una de las profesiones más lucrativas aquí en el museo es una de las peores pagadas, la de banquero.

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Esta atracción se parece mucho a la habitación del pánico.  En 13 salas se proyectan 13 escenas diferentes sobre la historia y mitos de la ciudad. Todas ellas están estrechamente relacionadas, por eso hay que intentar entender en realidad que pasó y qué no pasó.  La autenticidad de la atmósfera ambientada en este horror crean mecanismos complejos, paisajes lúgubres, efectos especiales de gran alcance, actores de cera y reales.  Sin embargo, nadie se asusta y sale corriendo: los espectadores observan el desarrollo de la representación y solo sienten pena por el asesor colegiado Kovalev y la princesa Tarakanova.  



Atracciones para niños de todas las edades. Los niños pueden ayudar con agua de verdad a extinguir un fuego simulado, controlar un helicóptero o intentar no perder los nervios en la casa del temblor. A los más mayorcitos les puede interesar más convertirse en un robot de combate, piloto de "Fórmula 1" o en un cazafantasma.  Además, para los más atrevidos hay algunas atracciones extremas: «la montaña rusa», «A todo gas», «el séptimo cielo» o «la catapulta». Todo tiembla, vuela y gira. En los quioscos venden manzanas con caramelo rojo, algodón de azúcar de varios colores y  nueces para las ardillas que, a pesar del ruido y la música,  se pueden encontrar en el parque.


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En el parque Aleksandrovskiy hay también disponibles dos atracciones espeluznantes muy populares entre los niños. En un ala del teatro "Casa del Báltico" una discreta escalera conduce al tercer piso donde un escarabajo, un escorpión, una mantis, una hormiga y una araña del tamaño de un elefante conviven codo con codo. Todos ellos mueven sus mandíbulas, el bigote y las patas. También cuenta el parque con otros entretenimientos interactivos, además de un insectario. En la tercera planta del planetario se encuentra el parque de los dinosaurios. Cada media hora se organizan excursiones gratuitas y se puede ver al Pterodactylus justo en el momento en el que el huevo eclosiona y sale la cría.