Cocina del autor

Serguéi Konkov/TASS

El deseo del cocinero Ígor Grishechkin de mostrar que la cocina rusa no se limita solo a lo ya conocido de la era soviética, como el pollo a la Kiev, el borsch v gorschochke (sopa de remolacha en maceta), o el lucio a la polaca, coincidió con los intereses de los propietarios, Matilda y Serguéi Shnurov (el mismo Shnurov del grupo Leningrad), convirtiéndose así en un gran restaurante gourmet.  La sopa de pescado bien espesa se sirve con mejillones del mar blanco en un plato rodeado de carbón para darle aroma. El rodaballo se ofrece con una crème brûlée de coliflor y gragea de "aceite de carbón". El conejo con smetana (nata agria) se acompaña con escaña y verduras crujientes.

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Esta es una cafetería ingeniosa y con estilo, con un toque británico. En el interior de esta cafetería decadente los camareros se mueven fácilmente con el inglés, si es necesario, ofreciendo a elegir entre la sopa de crema de guisantes con menta, pollo picante al estilo "Bater Masala" y la empanada tradicional inglesa con pescado. El menú se renueva cada temporada, manteniendo los platos fuertes como las empanadas japonesas con pato o pasta a la botarga.

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Duo significa "dos". El número dos hace referencia a Dmitri Blinov y a Renat Málikov.  Uno trabaja en la cocina, mientras que el otro está en la sala atendiendo, sirviendo y bromeando con los invitados, la mayoría de ellos, clientes.  El restaurante es pequeño, por lo que se aconseja reservar mesa con antelación. A los comensales se les recomienda probar el filete de ternera con salsa de hierbas verdes, consomé de tomate con cangrejo o el mousse de maracuyá con gorgonzola.  Y el plato más popular son las vieiras con trigo sarraceno y pechuga de pato ahumado.  Los precios son asequibles y este es el lema principal de los cocineros: tanto Renat como Dmitri creen que la cocina de autor puede y debe ponerse a disposición. 

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El número de teléfono se indica al final, el número personal del propietario del restaurador Eduard Muradyán.  Además de él, en el EM está también el maitre Arseni Mayerenkov junto con dos chefs, la chef Olesia Drobot y su asistente Gleb Gerásimov. 

El restaurante está abierto solo por la noche. Es una habitación pequeña con un horno inglés Aga, donde se cocina y se prepara todo. En lugar de un menú en el EM ofrecen un conjunto predeterminado de siete platos, por lo que a los visitantes solo les queda determinar la temperatura del ambiente, si desean pescado o carne y elegir un vino.  Las porciones del menú, por supuesto pueden resultar pequeñas pero pueden por completo conquistar al goloso: Mejillón con terrina de batata y migas de cebolla, pollo con crema de nuez de macadamia y ciruela, camarones con salsa de aguacate, mermelada de tomate y granito de cal y cordero ahumado con crema de col roja y cilantro. 

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Valentino Bontempi, el favorito de la intelectualidad moscovita, es el responsable de la cocina del Goose Goose.  Él mismo es el chef la mayor parte del tiempo en la capital y, sus creaciones lo demuestran: Bollo kreshentine, ensalada de calamares crujientes con aceitunas y panceta, ñoquis de patatas con queso y trufas y pulpo a la parrilla con patatas y pimentón.  Aquí también se encuentra el famoso Pinzi, una pizza rectangular elaborada con harina sin gluten, conocida ya por los admiradores moscovitas de Bontempi.

Además de los comedores, tiene varias habitaciones privadas y apartamentos independientes con un balcón.

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En primer lugar, el Grand Cru es una vinoteca con una buena selección de vinos y otras bebidas alcohólicas.  Lo más importante es explicarle al sumiller lo que quiere y de cuánto dinero dispone para gastar en vino. En el Gran Cru en la Fontanka hay también un comedor, donde los cocineros rusos encarnan las ideas del chef, el español Adrián Quetglas, el pionero en traer a Moscú la cocina molecular hace diez años. Entre otras cosas, el Grand Cru sirve: tartar de buey con crema de trufa y parmesano helado, sopa de calabaza con codornices, almendras y gota de chile y carrillera de ternera con risotto de trigo y una emulsión de pimiento rojo. 

Serguéi Konkov/TASS

El palacete de tres pisos situado en el río Moika está coronado por una terraza en la azotea con vistas a todo el centro de la ciudad. De la cocina se encarga el joven chef Iván Berezutski, discípulo de Adrián Quetglas y hermano gemelo de Serguéi Berezutski, ganador de la copa de alta cocina San Pellegrino del año pasado.  Quetglas instruyó a Iván la ciencia de la cocina molecular y demás transformaciones: en gelatina Berezutski se sirve un helado de rábano picante y setas blancas asadas y la costilla a la parrilla con empanadillas de apio en una guarnición de setas encurtidas y ajo silvestre. Los críticos comparan el almuerzo con una buena novela de detectives. 

ptichiydvor.com

Ubicado en la segunda planta del centro comercial Atlantic City, Ptichi Dvor es un restaurante de productos agrícolas locales.

El restaurante dispone de una zona privada con capacidad para 12 personas, además de una zona recreativa para niños. Delante del restaurante hay un parqueadero gratuito.