Restaurantes con vistas

Sergéi Konkov/TASS

Desde las ventanas panorámicas del restaurante Bellevue Brasserie ubicado en el noveno piso del hotel Kempinsky se aprecia un panorama magnífico del San Petersburgo histórico: El palacio Zimni y los puentes, la Iglesia del Salvador sobre la Sangre y la Fortaleza de los Apóstoles Pedro y Pablo.  Cocina francesa con toques rusos: risotto-borshch "Matrioshka" y pelmeni de carne de ciervo se complementan a la salsa de trufas negros (de la región Périgord (fr.), Francia). El puesto más destacado no está indicado en la carta – muchos vienen a Bellevue Brasserie con el objetivo de ver los dibujos en las alas del ángel en la columna Aleksandrovskaya, y pues con una sonrisa en su rostro.

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Restaurante en el último piso del centro de negocios Olympic Plaza. Su interior decorado con muchos colores vivos y muebles llamativos, sus estanterías con utensilios y botellas de vino crean un ambiente más casero. Por las ventanas del restaurante se pueden ver techos multicolores de San Petersburgo, una de las partes más pintorescas de este panorama es el cruce en forma de T de la calle Marata y de la avenida Nevski. La carta, como es costumbre del grupo Ginza Project, es internacional, con ciertos toques inesperados: En Gastronomika se puede saborear el carpaccio (it.) de kizhuch de Lejano Oriente, la sopa de boletos, la pizza con calabaza y queso de cabra.

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Durante el día, en su mayoría turistas extranjeros ordenan en Zinger bocadillos, sándwiches, ensaladas, crepas y tartaletki con vistas a la Catedral de Kazán y a la avenida Nevski, quienes entran para admirar la famosa Casa de Zinger. Los ciudadanos de San Petersburgo habitualmente llamados este edificio la Casa del libro se venen aquí para desayunar – admirar la ciudad despertada a la espera de pestiños con salmón ahumado, budín de requesón guisos con nueces y miel o hojuelas de albaricoque.

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A pesar de que este restaurante panorámico está ubicado en planta baja, y no en las alturas, las vistas desde el Koriushka parecen de tarjeta postal: se ve el lado oriental de la isla Vasilievski, la naberezhnaya Dvortsovaya y, por supuesto, el río Nevá. Su decoración interior está compuesta por filas de sofás, sillas multicolores, muchas flores y camareros, la mayoría de sus visitantes son turistas, futbolistas, hombres de negocios. El pescado principal recién sacado de las aguas de San Petersburgo, en cuyo honor el restaurante lleva su nombre, lo se sirven durante todo el año y de todas las formas posibles: asado en pan rallado, o sin este, adobado o ahumado. Para acompañar al eperlano, está la shaverma con salsa sazibeli, mamaliga (mazamorra cocida dura) con queso, algunas variedades de jachapuri y khinkali.

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A este restaurante se principalmente para disfrutar de las vistas al río Nevá, hacia el lado de la fortaleza Petrogradskaya, a la planchada del río Tuchkov y al estadio Petrovski donde juega el equipo de fútbol Zenit. En el restaurante no sólo las ventanas son de cristal sino que también el techado. Los platos a la carta están basados en recetas italianas clásicas (incluyendo espaguetis "Arabiata", risotto con pomelo y gambas, algunas variedades de pizza), hay propuestas de la cocina rusa (borshch frío, vinegret y ensalada "Stolichny" con pollo). 

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La mejor vista de la cúpula de la Catedral de San Isaac es el motivo principal para subir hasta el último piso del centro de negocios Quatro Corti, donde está ubicado Mansarda. El mismo centro de negocios también es un lugar de interés, un ejemplo de la arquitectura moderna buena inscrita en el conjunto de San Petersburgo histórico. A Mansarda se acostumbra a venir en ropa elegante para ordenar ostras, vino Sanser, ostiones, Vongole (lat.) y foie gras. 

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En San Petersburgo hay dos Café Mindal, el panorámico está ubicado en la naberezhnaya Angliiskaya. Por las ventanas se puede ver el río Nevá, la Academia de Bellas Artes, las esfinges, el jardincito Rumiantsevski – toda la naberezhnaya Universitetskaya. En la carta sólo jachapuri, empanadillas, mchadi, pasteles y kutab en 23 variedades. También en la carta hay kharcho resquemado, trucha con estragón en vino blanco, odzhakhuri, chashushuli y plov. Las hierbas sazonadas al gusto del chef de cocina, Marina Naumova son traídas del Cáucaso, donde hasta la menta tiene otro olor.

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En el menú de Moskva hay propuestas para todos los gustos – desde ensalada china con orejas de cerdo hasta shawarma con salsa teriyaki, de croquetas de lucio a lagman con carne de cordero. Aquí hay un gran balcón con vistas a la plaza de Rebelión, a la estación de ferrocarriles Moskovski y techados de la avenida Nevski, y por eso, cuando hace buen tiempo, la gente se pelea por las mesas.

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La sala principal de trattoria (it.) se parece al aeropuerto, solo que en lugar de aviones y escalas por las ventanas desde el suelo hasta el techo, están el río Nevá, las casas nuevas del lado de Vyborgsk y la torre de televisión urbana. Para citas románticas y negociaciones hay que reservar de antemano la mesa aislada junto a la ventana. El menú contiene toda la flor de la cocina italiana: las pastas y pizzas son ideales, aunque el chef de cocina es francés. También hay una sección llamada «Patria» con una ensalada "olivier" y fardelillos de col perfectos y, una llamada «Asia» con tom-kha y voki bellos.

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Aquí no se prepara comida, pero hay conciertos, raves, after-party y otras actividades de los jóvenes del Báltico. Al té y café se ofrecen panecillos caseros, magdalenas de zanahoria y –lo más importante –es que es un Petersburgo totalmente italiano. El café Solaris Lab está ubicado en una esfera transparente en el techo de una casa construida hace tiempo en Kolomna, así que desde la ventana se ve una panorama admirable a los techados, torres y cúpula de la Catedral de San Isaac.

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El restaurante karaoke recibió su nombre en honor a la popular película soviética, se encuentra en el motonave: el crucero por el río Nevá desde el puente Sampsonievski al puente Blagoveshchenski dura una hora, pero, si se desea, se puede dar una vuelta de nuevo. En la carta predominan los pescados y mariscos, entre otras cosas a las visitas se le ofrecen: cangrejo gratinado completo con salsa de aceite, ensalada olivier con acipenser o bacalao miso negro con una ensalada ligera. Para completarlos hay varéniki-pelmeni, sopa okroshka, foie gras, pato, espárrago, steaks (ing.) y risotto (it.). Por las bordas del motonave son las vistas a los puentes Dvortsovy (puente del Palacio), Troitski (puente de la Trinidad) y Blagoveshchenski (puente de la Anunciación), el lado oriental de la isla Vasilievski y las riberas. Se los puede admirar a través de las ventanas panorámicas de la cubierta inferior y las cubiertas superiores abiertas.

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El palacete de tres pisos situado en el río Moika está coronado por una terraza en la azotea con vistas a todo el centro de la ciudad. De la cocina se encarga el joven chef Iván Berezutski, discípulo de Adrián Quetglas y hermano gemelo de Serguéi Berezutski, ganador de la copa de alta cocina San Pellegrino del año pasado.  Quetglas instruyó a Iván la ciencia de la cocina molecular y demás transformaciones: en gelatina Berezutski se sirve un helado de rábano picante y setas blancas asadas y la costilla a la parrilla con empanadillas de apio en una guarnición de setas encurtidas y ajo silvestre. Los críticos comparan el almuerzo con una buena novela de detectives.