Restaurantes de la cocina rusa

Inna Mendelson/Welcome2018.com

Es un restaurante grande de dos pisos, con abundantes  adornos de animales salvajes disecados.  En el local pueden encontrarse, simultáneamente, hasta doscientas personas, todos comiendo carne de caza, lo que aquí es la atracción principal y bebiendo cerveza casera local “Russkaya ohota”, la que se debe beber inmediatamente, porque no se puede guardar por mucho tiempo. La carne de caza traen de sus propias tierras, así que, por la calidad de la carne no tiene que preocuparse. Preparan graciosamente, horneando la carne en el asador. Todo este placer vale mucho dinero:  croquetas de carne de alce, skoblianka de carne de ciervo, costillas de jabalí. en el día hay descuento para todo el menú. A veces en “Russkaya ohota” organizan agradables promociones – degustación de kvas casero, regalos de Pascua para todas las visitas (regalan un pequeño kulitsh), descuento de temporada de caza y emisiones deportivas regulares. 

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Es un restaurante de cocina rusa, organizada por personas conocedoras de la industria de turismo. Al final todo salió bien, multitud de visitas, autobuses turísticos en la entrada y la mención de ”Staraya kvartira” en todas las guías turísticas de la ciudad. No por gusto llegan aquí -  cocina casera (el nombre está justificado) y acogida cordial. Y además de sus buenas croquetas, borshch y puré de patatas, aquí hay un muchos  detalles del interior extraños y agradables, que se quiere ver: cabina telefónica conservada de la época soviética, manteles tejidos, radiolas antiguas, aparadores, manteles, utensilios de melchior- realmente, como en un departamento de la época de nuestras abuelas. La fachada está adornada con jambas viejas, recogidas de una casa destruida, ubicada cerca. 

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Es una cafetería sencilla, de cocina rusa, los propietarios  le inventaron una rara definición «Piteynaya». Rajaduras en el techo, escalera antigua, aparadores, alacenas, tiernos papeles pintados en la pared - parece un departamento de un pequeño burgués, que despilfarró su fortuna, pero no perdió el interés a la vida. Cuando hace buen tiempo, después de ver todas estas bellezas, pase a cenar al pequeño balcón, desde donde se abren vistas divinas de la ciudad.

Sirven platos rusos antiguos  –  cazuela con menudencias según receta del doctor provincial, carasio en parilla según receta antigua rusa, shi (sopa de col) de setas blancas y agáricos, pero también sirven fettuchini y fricasé, y ensalada napolitana - todo muy sabroso y bien preparado. 

Es un restaurante con maneras refinadas, ubicado en una parte poco turística de la ciudad. La cercanía a la gasolinera y al hospital no interfiere en la atmósfera refinada: monogramas, cristalería, cortinas pesadas, champaña cara con ostras, los camareros con una ”s” al final de cada palabra y el trato de ”señor” y los precios muy caros. Aquí en realidad llegan por champaña, ostras y buena vida. Si desea participar, pero no quiere gastar mucho - venga al menú ejecutivo - no son ostras,  pero también será sabroso.