Finca de la familia Orlov / Casa-Museo de V. I. Lenin

Egor Aleev/TASS

Anteriormente la casa de la primera montaña (hoy en día – ulitsa  Ulianov-Lenin) fue notable en el primer lugar por el hecho en que su anexo vivió la familia Ulianov (la madre Mariya Aleksandrovna, cinco niños y la niñera) – aquí ellos pasaron nueve meses, desde septiembre de 1888 a mayo de 1889. La familia Ulianov alquilo en el primer piso del anexo de la casa una sala de estar y dos cocinas (en una de éstas últimas vivía Vladimir Ilich Ulianov-Lenin) y una habitación para la niñera, en el segundo – una sala de estar y tres habitaciones, también una despensa. Lenin regresó aquí desde el exilio que vivió en el pueblo Kokushkino, donde fue enviado para participar en la reunión de 4 de diciembre de 1887 en la Universidad de Kazán.

En ese entonces éste era un tranquilo y periférico barrio de la ciudad de Kazán, rodeado de lilas y acacias, poblado por plebeyos, funcionarios, pequeños burgueses. La familia Ulianov abandonó el lugar cuando el futuro bolchevique – Vladímir Uliánov-Lenin – comenzó a sufrir riesgo de arresto – la familia se trasladó a otra finca, comapra en la región de Samara

La Casa-Museo de V. I.  Lenin en la primera montaña, creada con la ayuda de su hermano Dmitriy y de su hermana María, fue inaugurado en la fecha del 7 de noviembre de 1937 para el 20-aniversario de la Revolución de Octubre. Hay quedado pocas pertenencias de la familia, pero una gran cantidad de artículos auténticos de la época.

Vale la pena venir a éste sitio a aquellos que quieran imaginar la vida de una verdadera mansión urbana del siglo XIX – la misma era propiedad de la familia de un noble, asesor colegiado, Sr. Timofey Fiodórovich Orlov, miembro de la Junta de Síndicos del liceo Mariynskiy de la ciudad de Kazán, a la vez era un ciudadano muy activo. Con su esposa Elizaveta ellos vivieron aquí hasta su muerte. La casa fue demolida en 1949, pero el anexo monumental quedo conservado.

En el año 2015, después de cuatro años de renovación, el museo volvió a abrir al público. Los cambios son importantes: más espacio para las exposiciones, cabinas táctiles, instalaciones, una sala de lectura y un bien cuidado jardín del museo.