GUM

Nikolay Galkin/TASS

El GUM (o las Tiendas Principales Universales) es la tienda principal de Moscú, un lugar de peregrinación para los turistas de todos los tiempos. El comercio centralizado tenía lugar aquí aún en la edad media, y sólo en el siglo XVIII por orden de Catalina II en vez del mercado decidieron construir filas comerciales alineadas de estilo clásico. Del asunto se encargó el arquitecto Giacomo Quarenghi (el autor del Palacio de Pávlovsk y el Instituto Smolny de San Petersburgo), pero la construcción del edificio según su proyecto no fue acabada. Después del incendio de Moscú en 1812 la construcción del edificio fue encargada a Joseph Bové (el Teatro Bolshói, el Manezh y el Arco de Triunfo), pero su obra rápidamente se quedó anticuada y se deterioró. El edificio de hoy de las Filas Comerciales Superiores,   GUM como antes lo nombraban, fue construido en 1893 por Alexander Pomerantsev, un arquitecto innovador. Resultó un pasaje clásico del estilo pseudo-ruso, las filas comerciales de esta forma fueron populares en la Europa del siglo XIX. Al trabajo en los únicos arcos de vidrio Pomerantsev atrajo a Vladimir Shújov, un gran ingeniero, inventor de bóvedas y diferentes estructuras de hiperboloide, incluyendo la famosa torre Shújov en la calle Shabolovskaya. Shújov construyó el techo enorme de 800 toneladas, que brilla en el sol y parece ingrávido.

En el 2012 en el sótano de las filas comerciales después de la restauración duradera fue inaugurado el Lavabo Histórico – un espacio que se parece a una habitación en la hacienda de un noble. El lavabo no funcionaba desde los tiempos de la revolución, fue cerrado por los bolcheviques confusos del lujo tan inapropiado. También dicen que por primera vez en la historia del comercio soviético en el GUM fue introducido el libro de quejas y sugerencias, pero no hay ninguna evidencia confiable.

Ahora la tienda se ha convertido en un lugar de pasatiempos para los ciudadanos. En el tercer piso hay varios cafés y un cine. En el GUM venden helados deliciosos, los suelen comer cerca de la fuente situada en el centro de la tienda, allí también van a citas.

EL helado clásico, conocido por cualquier moscovita desde la infancia, por supuesto, se vende en el GUM. Lo comenzaron a vender en los almacenes ya el 3 de julio de 1954. En el sótano de la tienda abrieron un taller especial para la producción del helado, donde al principio sólo hacían helado de crema y helado de crema quemada, y más tarde comenzaron a preparar otras variedades. El taller funciona hasta hoy día, y su personal cuidadosamente guarda y las recetas, y los secretos de este helado legendario en copa de gofre.

Antes, en las líneas del GUM habían vendedoras elegantes con carretillas llenas de copas de gofre crujientes con sabores tradicionales: crema, crema quemada, crema con chispas de chocolate, chocolate y melón. Ahora han aparecido estancos grandes, y la selección se ha ampliado: además de los clásicos, hay cereza, pistacho y eskimo en paleta y en hoja fina. Y siempre hay colas, incluso en invierno.