Ploschad Revolutsii

Nikolay Galkin/TASS

La estación Plaza de la Revolución se abrió en 1938 y dió inicio a la línea estratégica que lleva al actual Izmailovskiy Park (en aquel momento TsPKiO Stalin). Había planes de construir allí un enorme estadio y debajo de la fosa del estadio ya antes de la guerra fue ocultado el búnker de Stalin. Toda la línea Arbatsko-Pokrovskya se extendía como en un desfile frente a esta obra sin terminar. Para ese entonces los constructores del metro ya habían asimilado las esculturas, bajorelieves y otros adornos, y las estaciones de la línea Arbatsko-Pokrovskya no sólo glorificaban el imperio sino que contaban sobre él.

En este sentido la primera estación de la línea “Ploschad Revolutsii “es la más reveladora. La base para el diseño de la estación fue el proyecto de Aleksey Dushkin quién inventó cortar la bóveda pesada con arcos y decorar los ángulos de los arcos con bajorrelieves. Con una iluminación adecuada las figuras de los bajorrelieves se precipitarían hacia delante saliendo de la piedra. Pero los dirigentes del Metro decidieron sustituir los bajorrelieves con las esculturas voluminosas. Dushkin consideraba que esta decisión matado la composición arquitectónica de la estación. Pero hoy en día estas esculturas se han convertido en una parte importante del folklore de Moscú, por ejemplo, se considera que frotar la nariz del perro de la escultura “Guardafronteras perro” trae buena suerte. Actualmente algunas de las esculturas son, literalmente, frotadas hasta hacerles agujeros.