Krasnie Vorota

Nikolay Galkin/TASS

La estación de metro Krasnie Vorota (un monumento revelado del patrimonio cultural, Gran Premio de la Exposición Universal de 1937 en París) es una obra maestra no sólo de arquitectura, sino también de ingeniería. Ante todo los vestíbulos. El primero, una concha estilizada es el trabajo más importante del famoso arquitecto Nikolay Ladovskiy. Para la década de 1930, tiempo de la construcción del metro, en Moscú ya estaba gobernando el estilo que ahora llamamos imperio de Stalin. Para muchos arquitectos representantes de los movimientos de vanguardia la construcción del metro fue una oportunidad para cantar su canto de cisne. Así sucedió con Nikolay Ladovskiy, líder de la corriente racionalista de los vanguardistas. En la década de 1920, sus ideas de una nueva arquitectura y la Asociación de nuevos arquitectos (ASNOVA) fundada por él estaban de moda, en la década de 1930 Ladovsky cayó bajo la aplanadora de la lucha contra el formalismo en el arte, y sus últimas obras fueron dos estaciones del metro de Moscú. Además del vestíbulo de Krasnie Vorota Ladovsky tuvo tiempo de construir la estación Dzerzhinskaya (actualmente Lubianka). Fue una verdadera obra de arte vanguardista, donde la plataforma se convertiera en una extensión del túnel. La iluminación, el acabado, las pilastras que continuan en semicírculos alrededor del arco del túnel, el contraste de los elementos negros brillantes  y blancos deslumbrantes que subrayaban la idea de movimiento, de dinámica. No es de extrañar que esta estación no se ha conservado hasta nuestros díasperdiendo por completo su forma durante la reconstrucción de los años 1970. Pero incluso el único trabajo superviviente de Ladovskiy nos dice mucho acerca de cómo los vanguardistas vieron el metro, como un mundo lleno de maravilla y misterio y la entrada se convierten en una invitación a la madriguera del conejoo al reino de Neptuno.

En la década de 1950 a la salida diseñada por Ladovskiy fue añadida otra situada en el sótano de un edificio de gran altura. El edificio de 138 pisos fue construído  al mismo tiempo que el segundo vestíbulo de Krasnie vorota. Debido al suelo que consiste en arcilla blanda y limo, la única manera de construir en esta área era congelar el suelo y cortarlo, como el hielo. El suelo descongelado inevitablemente se hubiera desplazado, inclinando el edificio. Por lo tanto los ingenieros decidieron construirlo de antemano inclinado, y cuando el suelo se descongeló, el edificio se enderezó.

La estación misma, aunque es una obra maestra del pensamiento arquitectónico (su profundidad es de 32,8 metros, y es la primera estación con tres, en lugar de dos bóvedas construida a tal profundidad), por desgracia, no fue bien pensada para el futuro. Contrario a los temores del ingeniero estadounidense Morgan, asesor de los constructores del metro, el diseño de la estación, trabajo del genio Ivan Fomin, resistió la presión monstruosa del suelo. El revestimiento, de  maravilloso mármol rojo de Georgia tuvo menos suerte  y se va destruyendo gradualmente. Y de todas formas, desde el punto de vista arquitectónico esta es una de las estaciones del metro más bellas: con un magnífico portal de arcos, que soporta la bóveda del túnel con un intrercambio de la pintura de ajedrez del piso con el acabado de mármol de los pilones, con lámparas esféricas que se han conservado.

El historiador de arte Igor Grabar valoró Krasnie vorota por encima de muchos otros edificios de su época: "Ya en el proyecto la idea del autor admiró con su impresionante simplicidad, un lenguaje lacónico arquitectónico, clásico por su sentido interno, por justificación lógica, pero modernizado, aproximado a nuestros días. Fomin prescindió por completo de las columnas que cargan la mayoría de las estaciones del metro y con pilones potentes y bajos de granito caracterizó el carácter subterráneo del espacio. Con muy buen gusto les dio una elegancia utilizando ingeniosos y adecuadas barras y nichos. Un homenaje al clasicismo llevado en los cajones de la bóveda, es muy apropiado aquí, como un contrapeso a la parte inferior pesada. La estación de Fomin es sin duda, la más exitosa de todas las estaciones del metro de la primera etapa".".