Voronovo

Fue una mansión en las afueras de Moscú del gobernador general Fiodor Rostopchin, que en septiembre de 1812 el quemó sin lástima con la llegada de los franceses a Moscú. Se cree que en este lugar comenzaron a construir mansiones hace mucho tiempo. En el siglo XVI aquí vivieron los nobles Volinskie, luego sus descendientes los Vorontsov. El padrino de Aleksandr Pushkin el conde Artemiy Vorontsov ordenó al gran arquitecto Nikolai Lvov construir un palacio de tres pisos en la mansión con un pórtico de ocho columnas, pero pronto se encontró sin dinero y tuvo que vender la casa a Rostopchin.

Después del incendio en 1812 la casa fue restaurada, los propietarios siguientes, los Sheremetevs, la reconstruyeron de manera significativa, y el palacio en Voronovo volvió a ser uno de los más espectaculares en las afueras de Moscú, a pesar del hecho de que los propietarios vivían aquí sólo en el verano. La Iglesia de la mansión es una de las pocas en Rusia que no cerró en la época soviética, por lo que su interior casi no cambió. Ahora en Voronovo se ubica el Centro de tratamiento y rehabilitación del Ministerio de Desarrollo Económico de Rusia.