Liublino

Alexandr Zelikov/TASS

Es una mansión urbana del comienzo del siglo XIX bien conservada, perteneció a Nikolay Durasov, un soltero conocido de Moscú. Al ser un hombre rico y tener una tendencia al hedonismo, Durasov construyó  en la orilla del estanque un palacio de una rara belleza en el estilo clásico, donde organizó recepciones para sus amigos, igualmente ricos y ociosos. El autor de memorias ruso Andrei Dmitriyev recordó a Durasov de la siguiente manera: "Él vivió en su Lubline como un sátrapa, siempre tenía esturiones listos en viveras, en invernaderos tuvo enormes piñas y fue hasta la era de los franceses que todo cambió, un personaje necesario de la sociedad con su  vida y necesidades de aquel entonces".

El palacio y ahora es un centro de atracción para los turistas y excursionistas. Se cree que el edificio es una de las muchas réplicas de la famosa villa de Rotonda de Vicenza, el edificio más famoso del arquitecto italiano Andrea Palladio. Nadie sabe el nombre del arquitecto del palacio de Durasov a ciencia cierta, . Además del palacio, que es el centro de la masión, hubo un teatro de siervos, invernaderos con plantas exóticas y establos, que envidiaba la mitad de Moscú. Después de la muerte del dueño los parientes vendieron la casa a una gente indiferente, que destruyó los maravillosos invernaderos.

A principios del siglo XX a orillas del estanque de la mansión construyeron casas de verano, de las que muy pronto no quedó  huella. En la época soviética aquí había una escuela, una estación de policía, edificios residenciales e incluso el Instituto de Oceanología. Ahora aquí está un museo que ilustra lo que es ser un rico terrateniente alegre en Moscú a principios del siglo XIX.