Grand Cru

Alexander Zelikov/TASS

Las paredes llenas de botellas, un pequeño comedor, sofás, enomáticos – todo corresponde al tono discreto de una enoteca buena. En las cartas vineras hay un equilibrio de la vecindad. Los vintages buenos clásicos están junto a la producción de bodegas independientes pequeñas (y a menudo revolucionarias).

Por  la comida en esta cadena (que no se encuentra en todos los bares de la cadena y por lo que hay que elegir lugares con atención) responde el gurú de la gastronomía molecular Adrian Quetglas: raviolis con calamares a la carbonara, riñones al jerez con Parmentier de apio, ensalada de verduras con una nube de crema agria, linguini con conejo, pesto de almoradux y pimienta a la brasa. El Grand Cru lleva a cabo talleres educativos de degustación – es possible aprender los principios de la cultura enológica.