Teatro Bolshoi

Serguéy Fadeichev/TASS

La historia del Teatro Bolshoi comenzó en 1776, cuando Catalina II permitió al príncipe Peter Urusov abrir un teatro en Moscú. Sin embargo, su teatro Petrovskiy llamado así por el lugar de su ubicación (en Petrovka), ardió antes de la apertura. El inglés Mike Medoks continúo con la obra. Su teatro permaneció un cuarto de siglo y también ardió en 1805. Después de la guerra con Napoleón el edificio del teatro fue incluido en el plan general de la restauración de Moscú. El nuevo edificio (1825) diseñado por Osip Bove fue destruida por otro incendio (1853). Para la coronación de Alejandro II, el teatro fue restablecido rápidamente (1856, arquitecto Albert Cavos). Más tarde, el edificio ha sufrido varias reconstrucciones, pero su exterior no ha cambiado realmente. La última y más seria reconstrucción duró desde 2005 hasta 2011. Para que la compañía no paraba el trabajo, en 2002 al lado construyeron el edificio Novaya Stsena.

Después de la reconstrucción de seis años el edificio histórico del Bolshoi se volvió a ser una importante atracción turística de nuevo. Ahora lo visitan no sólo balletómanos y amantes de la ópera, sino también el público en general viene para ver la araña de cristal y los interiores dorados, montar los ascensores rápidos transparentes. A pesar del estatus del Bolshoi como un importante lugar de interés histórico, la dirección de la compañía no trata de convertir el teatro en un museo de obras clásicas. EltTeatro se orienta a las interpretaciones actuales de los clásicos, a la estrecha colaboración con los teatros extranjeros, autores contemporáneos y directores-innovadores.

No sin razón para la apertura de la Escena histórica el teatro preparó Ruslan y Ludmilla de Mikhail Glinka producido por Dmitriy Chernyakov, representante de un nuevo tipo de dirección de la ópera. El espectáculo destruye todos los viejos clichés teatrales comenzando por las tradiciones ingenuas  derepresentar la antigua Rusia en kokoshnik de oro y caftanes de seda y terminando con una percepción infantil de la historia como un cuento de hadas sobre un mago malvado y el secuestro de la novia. La lucha del director contra el alarde pseudo-ruso de la ópera y los absurdos teatrales causaron una incomprensión y una protesta violenta de los partidarios del enfoque tradicional. Una reacción similar del público acostumbrado al estilo arcaico de montaje de la ópera causaron y otras actuaciones del Bolshoi: Los hijos de Rosenthal con música de Leonid Desyatnikov realizado por Eimuntas Nekrošius, El gallo de oro de Kirill Serebrennikov, Eugene Onegin por Dmitriy Chernyakov y otros. Con el fin de conciliar la audiencia conservadora con la aspiración de renovar el teatro, el Bolshoi ahora diferencia claramente la política del repertorio. La nueva escena se entregó a todo tipo de experimentos. Y en el edificio histórico muestran los clásicos inmortales del ballet (El Lago de los cisnes, Giselle, Cascanueces), el retro soviético heroico y patético (Espartaco y La Leyenda de Amor de Yuriy Grigorovich), los ballets de trama de los neoclásicos occidentales ( La dama del camelias de John Noymayer), las óperas "enlatadas"(Bhoris Godunov en la versión de 1948) y las actuaciones de trajes moderas cercanas a la ópera tradicional  canónica (Carmen dirigida por Aleksey Borodin, La dama de picas dirigida por Lev Dodin, La Traviata de Laurent Kampellone, La novia del zar de Julia Pevzner, Don Carlos Edrian Noubl). De acuerdo con este principio el Teatro Bolshoi establece un rango de precios diferentes: las entradas para la escena histórica donde se muestran los hits populares valen varias veces más caro que para la escena nueva.