Food city

Se trata sencillamente de un huerto que se encuentra en las afueras de la ciudad. Un viaje allí puede convertirse en una verdadera aventura gastronómica. Los chefs de muchos restaurantes de Moscú compran allí porque hay excelentes productos a precios muy asequibles y se pueden encontrar verduras no muy usuales y carne especial. Desde largas filas de comestibles hasta carne y frutos secos. Afuera en la plaza y en los cruces hay furgonetas donde se vende directamente la verdura y fruta de temporada.  También hay pequeñas cafeterías con plov y los vendedores ambulantes venden empanadillas. En la segunda planta de este local hay zona donde se sirven de forma muy generosa todo tipo de comidas a todo el que esté cansado de las compras o de vender en la calle. No vale la pena engañar a los trabajadores locales, pues conocen a la perfección el proceso de elaboración de las comidas como el plov, lagman, baklava y les salen exquisitos.  Mejor que los otros platos, sin embargo, es el samsa con ternera al horno (son fáciles de encontrar porque todos están divididos con azulejos). El resultado final es un samsa jugoso, aromático, caliente y la carne parece que se despedaza sola.  La samsa se sirve con salsa casera picante de tomate y vinagre. Todo el mundo le da un bocado al triángulo de hojaldre, sin apenas alejarse del mostrador para que el relleno no se esparza.