Mural en un pasaje subterráneo

Valery Matytsin/TASS

A una cuadra del museo de etnografía - avenida  Voroshilovsky, va de la plaza Gagarin hacia el puente Voroshilovsky. Este puente lo construyeron a mediados de los años 1960, mediante el método de encolado- para aquellos tiempos un método revolucionario- sin soldadura, sin tornillos - todas las partes son unidas con un potente pegamento, elaborado en un laboratorio químico secreto.

En el pasaje subterráneo, en el cruce de la avenida Voroshilovsky y  la calle Bolshaya Sadobaya, se encuentra una atracción excepcional de Rostov - un gigante mural con simples azulejos, en el que detallada y auténticamente y muy colorido se  representa las etapas de la vida de un niño, desde el nacimiento hasta la fiesta de gala de promoción en la escuela.   A fines de los años 1970, en Rostov decidieron construir el metro y a la organización «Mostootriad-10», se le encargó la tarea de pintar los pasajes subterráneos, en los lugares donde se planeaba construir las salidas de las estaciones. El encargado de los acabados Yuri Labintsev propuso al jefe de «Mostootriad» sus bosquejos y este los confirmó. 

En pasajes de las calles vecinas hay murales del mismo autor, pero con otros temas: en el cruce de la avenida Budenovsky y la calle Moskovskaya se ven las escenas de la novela «El Don apacible» dibujos de la vida de los ciudadanos de Rostov, tipos de la ciudad, flora y fauna de la región y el cruce de Bolshaya Sadovaya y avenida Budenovsky está dedicada a la gran guerra Patria.