Union

Serguéi Konkov/TASS

En la primera sala hay una pista de baile, en la segunda –una barra larga, hamburguesas y cerveza. Los camareros se las apañan como pueden: no les gustan los pedidos simples, pero vale la pena pedir ese tipo de cosas que no sabes lo que es. Pues en cualquier momento aparece el cocinero mezclando puré con lichi, bañándolo en ginebra, añadiendo nueces, vodka y grappa y se lo sirve al comensal, que mira expectante desde su mesa.