Chejov

Serguéi Konkov/TASS

Este restaurante se considera uno de los más auténticos rusos. La imagen de una casa de campo típica rusa se enmarca en lámparas, mesas antiguas, armarios con ornamentaciones nacionales, un viejo gramófono y, como no, una cocina que incluye raviolis de pato casero con smetana y salsa de albahaca con arándanos y, por supuesto, empanadas de col y huevos o de fletán y lucioperca. En resumen, el menú es interesante, especialmente para aquellos que añoran la época de finales del siglo XIX.