Un campo artificial: fútbol y ballet

Un campo artificial: fútbol y ballet
La critica de ballet «Ъ» Tatiana Kuznetsova, sobre el juego y la coreografía
Un campo artificial: fútbol y ballet
La critica de ballet «Ъ» Tatiana Kuznetsova, sobre el juego y la coreografía
El fútbol es un fenómeno puramente deportivo, cosa que no impide a los representantes del mundo artístico buscar en él una fuente de inspiración. Sobre la interacción del deporte más popular del planeta y el arte, véase en el proyecto especial de Welcome2018.
Una puesta en escena según las exigencias
En una primera impresión, el ballet es femenino: cisnes delicados, visiones de otros mundos y otras efemérides blancas y aéreas aletean en un silencio reverente, en medio de ello vaga un príncipe solitario, al final de todo todos reciben su merecida dosis de aplausos. El fútbol pues es una prerrogativa para hombres: dos decenas de hombres enbravecidos mueven un balón bajo los pitos y gritos de las tribunas, esprintan en ataque, ejecutan complicadas fintas, se esfuerzan en las entradas, se desgarran en los saltos de córners y se agrupan en un montón tras hacer gol. En verdad, el ballet y el fútbol tiene más en común de lo que parece.
El ballet tiene que ver con el fútbol más de lo que parece: en los dos casos se necesita una buena condición física y preparación técnica. En la foto: ballet «Un juego maravilloso», teatro «Unicornio», Londres, 11 de septiembre del 2008
En primer lugar, se necesitan unas dotes físicas bastante parecidas: elasticidad, salto, velocidad y coordinación, y también el sentir del compañero junto con la orientación en el espacio. En segundo lugar, la técnica es imprescindible, la persiguen bajo las tutelas de entrenadores, preparadores, bajo metódicas especificas. Es igual de importante saber trabajar en conjunto o equipo, es primordial el rol del solistas: atacantes, distribuidores de juego. Existe también el escenario de la obra, plan de juego. El dinamismo, el temperamento, la expresión plástica, las bases de los trucos y la democracia del fútbol lo convierten en un espectáculo de escenario.
El profesor de ballet Dorin Armitage practica estiramientos con los jugadores del club Millwall, Londres
El ballet ya reconoció ese potencial en los tiempos de la URSS, cuando dejó de ser un juguete del zarismo y se alejó de ser abolido en totalidad. En gratitud al régimen había que demostrar una lealtad ideológica y la cercanía a la nueva calidad de vida, había una demanda urgente para representar obras con relación a los temas modernos y que fueran aprobados por el publico cristiano y trabajador. Las paradojas metafóricas sobre la victoriosa revolución fueron rechazadas, y en resultado, para el décimo aniversario de octubre el ballet se presentó con una sola obra "moderna" sobre marineros rusos, liberando a trabajadores chinos representados por una geisha enamorada del capitán del barco.

Y en ese momento ofreció su apoyo el fútbol, el deporte más popular de la URSS. La figuras del ballet se acogieron a él, como alguien que se hunde a una rama: en el año 1930, con una diferencia de meses, el teatro Bolshoi y GATOB de San Petesburgo (ahora teatro Mariinsky) a la vez escenificaron grandes obras con héroes futbolísticos y partidos genuinos de fútbol.
El futbolista moscovita, marzo de 1930
Ballet moscovita, compuesto por Oransky por el libreto de un tal Kurdiumov, se llamaba "El futbolista" y representaba una ligera comedia con puntos satíricos. En el ballet se "enchufaban" algunos filisteos soviéticos, caracterizados por una vida más rica que saludable, puntuaban la felicidad soviética. La trama tenia tan pocos fundamentos que no se sabe como lo estiraron para que durara tres actos. El primer acto era puramente futbolista: al principio había un ensayo (con perdón, entreno), después, el partido en si, en el cual el protagonista marcaba el gol decisivo. En el segundo acto, salvándose de los fans, el futbolista y su novia Metelshitsa (ese nombre fue impuesto por el ballet, que se refería a una basurera) entrar corriendo a un centro comercial donde el futbolista es acosado por la Dama Nepmansha y su novia es cortejada por Frant. En el tercer acto, habiéndose librado de toda atención, el futbolista y su novia se lo pasan bien en el estadio, rodeados de todo el equipo de fútbol junto con tenistas, pioneros y soldados del Ejército Rojo.
El futbolista y Metelshitsa del ballet «El futbolista», año 1930. Maestro del ballet - Igor Moiseev
El maestro de ballet Lev Lashilin que tres años antes había conseguido celebrar los bailes unidos de culis en "Krasniy Mak", "La Manzanita" para los marineros rusos y bailes exóticos de otros países, con éxito. Se fue bloqueando en el tema del ballet deportivo, el consejo del proletariado llegó a cancelar hasta tres veces una obra casi acabada. El estreno fue salvado por Igor Moiseev, un solista de 24 años, artista del Bolshoi, a quien atraía el ballet, consiguió transmitir la esencia del fútbol, el optimismo de las masas y la parte grotesca de "las épocas pasadas". La obra duró en el repertorio solo cerca de un año, pero se celebró 35 veces y siempre con el mismo éxito. Fue el comienzo de una gran carrera como maestro de ballet para el futuro creador para el famoso conjunto de Moiseev.
"El siglo dorado" de Leningrado, octubre de 1930
En Leningrado se tomaron más en serio la obra de ballet futbolístico. Para empezar, se organizó un concurso al mejor libreto. El ganador fue "Dianamiada" (proviene de "Dinamo") del director de cine Ivansky, destacado por sus distinguidas imágenes cinematográficas, con sus acercamientos ideológicos y sus tramas con carencias de sentido: un equipo de fútbol soviético se enfrenta a un sistema capitalista.
En «Siglo dorado» futbolistas soviéticos se enfrentan al sistema capitalista con foxtrot, black booty, two-step y como dijo Shostakovich otras «eróticas insanas»
La obra se situaba en una "ciudad del oeste", donde el equipo jugaba un partido amistoso. En un hall musical "extranjeros" celebran su "siglo dorado", a la vez intentan seducir a los deportistas soviéticos con la ayuda de una diva local y bailes burgueses: foxtrot, black booty, two-step, charleston y otros. El capitán del equipo no se deja provocar, y amenaza a los enemigos con un balón de fútbol, el cual toman por una bomba y con un gran temor se tiran al suelo. Al libretista se le iba: en el ballet participaban pioneros, boxeadores (afroamericanos y blancos), miembros del Komsomol (soviéticos y del oeste, uno de los artistas era Galina Ulanova); había también persecuciones, tiroteos, un nazi vistiéndose con la equipación soviética de fútbol, y por fin, el partido de fútbol. Quien ganó a quien no se sabe, ya que al final los futbolistas y el proletariado igualmente "se juntan en un baile solidario".

La música para este libreto, genero de acción, llamado finalmente "Siglo de oro", con inspiración y ilusión compuso el joven Shostakovich. Fue su primer ballet. Ademas, era un gran amante del fútbol y tenía licencia de arbitro de categoría republicana. En un par o tres de meses, el joven compositor de 23 años compuso 37 números musicales, y con cuidado comentó cada uno de ellos en el folleto:
Los bailes de la Europa occidental tienen un carácter erótico, ya que es la característica de la vida burguesa actual, los bailes soviéticos me he visto obligado llenarlos de elementos sanos y deportivos.
Dmitry Shostakovich
Para la puesta en escena del ballet contemporáneo dejaron a los coreógrafos más inexpertos, Vasily Vainonen de 29 años, Leonid Yakobson de 26 años ( futuro corifeo soviético) y un desconocido hoy en día V. Chesnokov.
«Siglo dorado» fue el primer ballet de Dimitry Shostakovich
Para que los entusiasmados maestros del ballet no se salgan de los limites permitidos, los supervisores ordenaron al director Emmanuel Kaplan, responsable de la obra, «politizar la obra, remarcando y exagerando el conflicto ente dos mundos».

«Remarcar», eso si que salió bien, pero como a veces pasa, «el decadente occidente» resultó ser más atractivo que la sana URSS, en todos los sentidos: en música, en baile y en la brillantez de los personajes. El público del proletariado, ignorando el trabajo de las clases, asistía en masa al «Siglo dorado», y lo reconocía con entusiasmo. Ese mismo año el ballet con distintos coreógrafos fue estrenado en Kiev y con el nombre de «Dinamiada», en Odesa. La reacción en Kiev y en Odesa fue igual de positiva.

Las ideologías encendieron las alarmas: en los periódicos la música fue descrita como no melódica e inservible para el baile, la coreografía como ecléctica y la obra en si fue acusada de «enchufar a la gente de estilo burgués». El ballet no duró muchoб «El siglo dorado» en el país de los Soviets fue imposible. Pero la verdad es que al final de la edad estancada en el Bolshoi, Yuri Grigorovich presentó la obra con el mismo nombre, que sigue guardándose en el repertorio. Pero en este melodrama sobre el conflicto de pescadores soviéticos y elementos desclasados ya no había fútbol.
"Siglo dorado" en el teatro Mariinsky, junio del 2006
La idea de revivir el primer ballet de Shostakovich en su 100 aniversario fue de Valery Gergiev. Un coreógrafo capaz de llevar tal carga no se pudo encontrar en Rusia, se reclutó al americano Noah D.Gelber, que trabajaba con las bailarinas del Mariinsky y el ballet de Forsyth.
Algunos dicen que la "edad de oro" es el tiempo de la juventud con posibilidades ilimitadas. Otros dicen que la "edad de oro" viene después. Mi "Edad de Oro" es el analisis de la razón de la vida a cualquier edad.
Para el autor novato escribieron un libreto nuevo, aún peor y más lioso que el original. En la trama un anciano (ex futbolista) y una anciana (ex demócrata del país, yaciendo en una camilla en un hospital ruso con una vía) van recordando acontecimientos de hace 70 años. En flashbacks aparecen imágenes del pasado: su primer encuentro en occidente, el partido de los soviéticos contra los nazis, la guerra, un campo de concentración en el estadio, rehenes, huida del campo de concentración. El balón del escenario no solo no salvó, sino que empeoró la obra. En el siglo XXI se consideraba algo iluso representar un partido de fútbol de verdad en el escenario: correr, saltar, empujar y fintar, por eso el coreógrafo Gelber representó el partido de una forma condicional. El balón, por supuesto, no estaba ni de broma, los equipos se posicionaban uno en frente de otro, y se movían en lineas recta. Los jugadores movían las piernas de forma brusca, saltaban en vertical, cortaban el aire en busca de algo y no entraban en contacto físico con los rivales — de una forma parecida se podría haber escenificado una partida de ajedrez. Pero hasta en este partido casi inmóvil, el héroe consiguió lesionarse. El coreógrafo lo inventó para unir el romance: joven enfermera, vendando la cadera del futbolista soviético, sonrojándose, mientras que el lesionado experimentaba una preocupación espiritual.
En el año 2006 «Siglo dorado» fue recreado con un nuevo libreto, pero no duró mucho
El ballet presentado era tan malo, que en San Petersburgo solo se puso 3 veces, y después de la gira londinense fue abandonado.
«Fútbol»
Una obra musical, llamada así, dirigida por Igor Moiseev con la música compuesta por Aleksandr Tsfasman, en memoria de su debut en el ballet, sigue manteniéndose en el repertorio en el conjunto académico nacional hoy en día con el nombre de Moiseev.
En la obra «Fútbol», que a día de hoy sigue vigente en el repertorio del conjunto nacional académico de la danza nacional bajo el nombre de Moiseev, el balón es imaginario.
El famoso coreógrafo no tenía miedo de parecer ignorante o envejecido, por eso en su ballet siguió conservando todas las señales del realismo soviético. Su "Fútbol" obviamente no es de escala nacional: junto al campo en el banquillo están inquietos un fotógrafo con su cámara antigua, dos enfermeros con camilla, un joven pionero. En la escena está una portería de verdad, en la cual el portero se aburre, cuando el partido ocurre en la parte trasera de la escena, en el campo del rival, o se preocupa cuando los jugadores se pegan unos a otros en la parte frontal de la escena, o salta bajo los palos, persiguiendo un balón imaginario. Los rojos de Spartak y los azules del Dinamo "pelean" intensamente: chocan en el aire, driblean, se abren de piernas en las entradas, reparten empujones unos a otros, saltan de truco en truco entre bastidores y discuten con el arbitro por cualquier motivo. Y por lo visto, esta encantadora pero vieja obra será la reina de la gala en la Copa Mundial del fútbol FIFA 2018 en Rusia™.
Photo credit:
Vince Talotta/Toronto Star via Getty Images, www.cyclowiki.org, teatro Mariinsky / Natalia Razina, www.moiseyev.ru, Dzhavajadze Zurab/TASS, Images via Getty Images